Crónica Berlinale 2019: "Synonymes" Israel al son de Eurovisión

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Berlinale 2019: "Synonymes" Israel al son de Eurovisión

Cuando todo parecía perdido, cuando parecíamos estar un año más abocados al mas supurante hastío, en esta recta final del Festival de Berlín, la Sección Oficial comienza a tomar el pulso. Si en la jornada de ayer destacábamos "I was at home, but" como el ejemplo de ese tipo de propuestas que retan al espectador y que deberían ser la razón de ser de un festival puntero como lo es Berlín, en la de hoy incluimos en el mismo saco la excepcional "Synonymes", una propuesta que no admite comparación alguna y que buena cuenta nos da de las inquietudes que traspira uno de los mejores directores de Oriente Próximo. Basándose en sus propias experiencias, el israelí Nadav Lapid explora los desafíos de echar raíces en un lugar nuevo. Al juego.

¿De qué va?

Un joven israelí huye a París para renegar de su nacionalidad, ayudado por su diccionario franco-israelí.

¿Quién está detrás?

El israelí Nadav Lapid es, sin duda, uno de los cineastas más emergentes del momento. Y lo es gracias a su impactante segundo film, el inquietante y enigmático "Policía en Israel", así como su extraordinaria segunda película, la sensible, inteligente y compleja "La profesora de parvulario", que este mismo año dio pie a su remake homónimo en Holyywood protagonizado por toda una Maggie Gyllenhall. Su tercer film en cambio, le ha llevado a París a trabajar con Anne-Dominique Toussaint, (productora del debut directorial de Louis Garrel), quien apadrina esta cinta inspirada en la propia experiencia de Lapid en la capital francesa hace ya una década.

¿Quién sale?

El debutante Tom Mercier ofrece una interpretación de múltiples capas. Tanto a nivel gestual como físico, su puesta de largo bien podríamos denominarla como un reto mayúsculo que ha superado con creces. Le acompañan en su viaje Quentin Dolmaire (cuyo rostro muchos reconoceréis por protagonizar la maravillosa "Tres recuerdos de mi juventud" de Arnaud Desplechin) y Louise Chevillotte (a quien actualmente podéis disfrutar en Filmin en la jovial "Amante por un día", y a quien próximamente veremos como secundaria en la "Benedetta" de Paul Verhoeven).

¿Qué es?

Israel chocando con Europa.

¿Qué ofrece?

Si hay algo que Nadav Lapid nos ha demostrado a través de su breve pero audaz, y prácticamente magistral filmografía, es que la ficción bien puede ser el mejor instrumento para pulsar la realidad. Así puede llegar a ser siempre y cuando ésta caiga en manos de alguien con la agudeza cinemática y la socarrona inteligencia como la que el realizador israelí ha demostrado atesorar, sobre todo, a través de esa clarividente alergia a las consignas más simplistas que sintomatizan sus películas. Cronista valiente, a menudo árido y sobre todo elíptico, analista de la sociedad en la que vive y de la que se alimenta, pocos como él saben leer las grandes fracturas del pasado que directamente azotan elementos fundamentales del presente israelí. Fue el caso de "Policía en Israel" y "La profesora de parvulario", lo ha sido también el de su última genialidad. Dicho esto, se lleve o no el Oso de Oro, difícilmente daremos con una obra tan compleja, inspirada y definitivamente estimulante como la suya. 

"Synonymes" sigue a un hombre israelí que se traslada a París tras renegar de su propio país. Tanto es así que se niega, incluso, a hablar en hebreo. Y es precisamente, a partir de este primerísimo momento, que Lapid nos embarca en una exploración filosófica de la identidad propia. Lo hace a su vez que reflexiona sobre lo que queda en el interior de su protagonista y la visión del mundo que construye desde que se convierte en expatriado y cambia de idioma. Su intento de encontrarse a sí mismo despierta demonios del pasado y abre un abismo existencial, dando pie así a un rompecabezas tragicómico que sabiamente sabe guardar y sugerir sutilmente sus secretos. La violencia inherente bulle de forma omnipresente en una sociedad israelí confrontada con la hipocresía de una Francia que a la hora de mediar en el conflicto y acoger a quien lo sufre, hace las veces de trilero. Lo cual es trasladable a prácticamente todos los países que dan forma a esa suerte de invento que hoy día es llamado Europa. Y es que su título lo dice todo. Tal para cual, lo mismo da. Es sobre este choque de trenes que, de forma tan esquinada como inspirada, Nadav Lapid prende mecha a la bomba de la mala conciencia que explota en todas y cada unas de las crípticas y bidereccionales secuencias (en todo momento habla de Israel, pero también Europa) que conforman la fragmentada "Synonymes", donde hay lugar, no solo a la más cínica crítica, ya sea social, histórica o política, sino que también da pie a la constante búsqueda del doble sentido que guarda su particularísimo registro cómico. Tanto por hilarante como por absurdo. Situaciones inclasificables que, sin embargo, exigen un análisis concienzudo. No cabe duda, estamos ante una esas películas única en su especie que, de por si sola, justifica nuestra presencia en un festival.  


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