Crónica Venecia 2019: "Madre" sobre la arena

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Crónica Venecia 2019: "Madre" sobre la arena

Tres años después de que "Tarde para la Ira" tuviera su premiere mundial en el marco de Orizzonti de la Mostra, "Madre", la anhelada adaptación al largo del cortometraje nominado al Oscar de Rodrigo Sorogoyen, repite mismo punto de partida, misma senda, y visto lo visto, podría también apuntar a la misma meta, dicho de otra forma, el Goya. A ella.

¿De qué va?

Elena recibe una llamada de Iván, su hijo de seis años, quien le dice que está perdido en una playa en Francia y que no encuentra a su padre. Esas palabras desesperadas de su hijo fueron lo último que supo de él. Diez años más tarde, Elena vive en la misma playa donde desapareció su hijo, trabaja de encargada en un restaurante y está empezando a salir de ese oscuro túnel donde lleva anclada tanto tiempo. Su vida se agita de nuevo cuando conoce casualmente a Jean, un adolescente francés que le recuerda a su hijo. Entre ellos surge una fuerte conexión que acabará sembrando el caos y la desconfianza a su alrededor.

¿Quién está detrás?

Es el hombre del momento. Protagonista en los pasados Goya por las 7 estatuillas acaparadas por la extraordinaria "El Reino" y nominado al Oscar al Mejor Cortometraje por "Madre"Rodrigo Sorogoyen su anhelada adaptación al largo en Venecia. Y lo hace nuevamente de la mano de su colaboradora, coguionista habitual, Isabel Peña.

¿Quién sale?

Marta Nieto se consolida como un nombre de primer nivel del cine español. La suya es una interpretación tremendamente compleja y rebosante de matices, capaz de echarse todo el peso de la película a sus espaldas así como transmitir el más absoluto desgarro desde una estoica contención. Le acompañan el siempre eficiente Àlex Brendemühl y la frescura, naturalidad que emana el joven Jules Porier en el que supone su segundo papel. El futuro le pertenece.

¿Qué es?

"Bajo la arena" + "Y tu mamá también"

¿Qué ofrece?

Son muchos los riesgos, así como las sorpresas, que Rodrigo Sorogoyen imprime en la adaptación al largo de su aclamado y ultrapremiado cortometraje. "Madre" retoma la acción 10 años después después de la aterradora llamada recibida por Elena, la cual significó la última vez que pudo escuchar la voz de su desaparecido hijo. Un amplio salto temporal tras el cual, lejos de seguir con el registro del thriller, de centrar su trama en la investigación y resolución de la desaparición de su hijo como cabría esperar, donde la nueva película de Sorogoyen principalmente incurre es en la dimensión melodramática que conlleva superar dicho trauma, de cómo hacer frente a la tragedia, a la pérdida más antinatural posible, sucedida de la forma más siniestra y perversa imaginada. Y en este caso lo hace a través de la enfermiza obsesión, sí, pero ante todo, de la transmisión del amor. De la búsqueda de la luz al final de un túnel que no parece tener final. Un halo de esperanza que en este caso llega desde una relación aparentemente malsana y tóxica en su superficie, pero terapéutica y sanadora en sus entrañas. 

Arriesgados mimbres dignos del provocativo cine por el que se rige todo un François Ozon y que hacen de "Madre" un imprevisible salto sin red, una obra tan subyugante como luminosa que tiene el descaro de reinventar el complejo de Edipo. Rodada con un pulso muy firme, con un virtuoso empleo del plano secuencia y el gran angular que bien nos puede llevar al cine de Malick, donde un espacio excelso y hermoso como son las vastas playas de las Landas del país vasco-francés son sinónimo de aprisionamiento existencial, "Madre" acaba por revelarse en una propuesta sorprendente y temeraria en el mejor de los sentidos. Una obra que provocará de todo menos indiferencia y donde ante todo priman los contrastes. Tanto es así que en ella la oscuridad significa luz, la prohibición, liberación. 



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