DocumentaMadrid 2019: "Una corriente salvaje" solos en el fin del mundo

Autor: Elodie Mellado

DocumentaMadrid 2019: "Una corriente salvaje" solos en el fin del mundo

Núria Ibañez presenta en DocumentaMadrid su último trabajo tras la brillante “El cuarto desnudo” rodada en 2013 en un consultorio infantil en Ciudad de México. Ahora, casi seis años después, decide salir al exterior con "Una corriente salvaje", un retrato tan bello como sincero de la amistad masculina construído bajo la luz crepuscular de la Bahía de Los Ángeles de la Baja California mexicana. 

¿De qué va?

Dos hombres, alejados del mundo, viven junto al mar. Cada día buscan pulpos, cangrejos y peces para alimentarse y, de manera habitual, mantienen conversaciones acerca del pasado, la libertad, la muerte, la confianza... Varias melodías de amor ponen la banda sonora a su particular amistad.

¿Quién está detrás?

Formada en España, Nuria Ibáñez ha desarrollado gran parte de su carrera en México, donde ahora reside y se ubica gran parte de su filmografía, como bien saben los compañeros de Filmin Latino, que cuentan con hasta tres largometrajes de la directora. Su anterior trabajo, “El cuarto desnudo” consta como uno de los documentales más premiados de su año en el circuito festivalero, y “Una corriente salvaje” va por el mismo camino habiendo acumulado selecciones en distintos certámenes de prestigioso o el Premio al Mejor Documental en el Festival de Morelia, uno de los más importantes de latinoamérica.

¿Quién sale?

Omar y Chilo y los paisajes de Bahía de Los Ángeles en la California mexicana, un lugar de reposo, de evasión pero también de penitencia. Ambos hombres han llegado hasta allí por diferentes motivos, Chilo busca superar la muerte temprana de una hija, a Omar, la civilización le parece hipócrita y ha preferido forjarse su propia libertad. Curtidos bajo el sol y el trabajo en el mar, ambos hombres se reúnen cada noche para disfrutar de su compañía mutua a través de la canción o las reflexiones furtivas mientras la atenta cámara de Ibañez se cuela en ese espacio íntimo como un personaje más de la película. 

¿Qué es?

“Hacia rutas salvajes” en clave buddy movie filmada por el Terrence Malick de “Días del cielo”.

¿Qué ofrece?

El hombre y la naturaleza siempre han tenido un componente romántico cuando se ha retratado en el cine. Hasta en su vertiente más salvaje, los paisajes naturales, abandonados del paso de la civilización, siempre han simbolizado el paraíso perdido al que renunciamos en pos de la modernidad. Eso parecen proponer los primeros compases del nuevo documental de Nuria Ibáñez, que abre la película con la única presencia de Chilo en el mar. Poco a poco, lo que se antojaba como una exploración más de la relación entre hombre, naturaleza y su propia existencia, da un giro con la entrada de Omar en plano. Dos hombres, solos en el fin del mundo, recluidos por voluntad propia ante los desengaños sociales, se entregan juntos a la luz del crepúsculo para compartir bebidas, cantos y también reflexiones sobre todo aquello que les ha llevado hasta allí. La cámara es una más en todas esas escenas sin importar donde estén, les acompañamos en cada uno de sus pasos como un vigilante silencioso, casi voyeurístico, mientras la relación entre estos dos hombres se desarrolla y estrecha.

En la charla posterior a la proyección, la propia directora confiesa que no se percató de la sensualidad y complicidad que se construye sutilmente entre los protagonistas hasta que no entró en la sala de montaje. Fue entonces cuando buscó aquello que no había visto en un primer momento mientras lo filmaba, y lo que ha acabado por cristalizar en uno de los retratos más bellos y sinceros que nos ha brindado el cine documental sobre la amistad masculina, tan maltratada, incomprendida y encorsetada en los preceptos de la masculinidad clásica. La dureza de sus manos queda eclipsada por la dulzura de sus miradas en la penumbra mientras uno de ellos canta las pocas canciones de amor que recuerda. Una belleza discursiva que queda perfectamente armonizada con el grandísimo trabajo formal forjado a la luz del crepúsculo de la Bahía de los Ángeles, donde entendemos por qué se la llama “la hora mágica” y por qué todos caemos presa de su embrujo. Como Omar y Chilo, entregados a sus rituales diarios sin saber qué deparará el día siguiente, aislados en ese fin del mundo buscado y ahora compartido.




Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es