“Solo nos queda bailar (And then we danced)” danza contra el odio

Autor: Adrián Sánchez

“Solo nos queda bailar (And then we danced)” danza contra el odio

Tras pasar por la Quincena de Realizadores de Cannes, enseguida se hizo eco como una de las películas de temática LGTBI más importantes del año. Después, la manera en la que el pueblo de Georgia recibió sus éxitos lo confirmó. Dirigido por el sueco Levan Akin, este film ha tenido el valor y la audacia de haberse llevado a cabo con la completa oposición de la sociedad georgiana, cuya negación a la ayuda ha sido constante. Es el retrato de un despertar sexual que trasciende las fronteras de lo singular para desmarcarse como un fuerte manifiesto político en contra del odio irracional. Una obra portentosa que llega a las salas de la mano de Avalon

¿De qué va?

Merab ha entrenado desde joven en el grupo de danza nacional de Georgia con su compañera de baile Mary. Su mundo se ve fuertemente sacudido con la llegada de Irakli, quien pronto se convierte en su mayor rival y deseo. En este entorno conservador, Merab se ve obligado a liberarse y arriesgarlo todo.

¿Quién está detrás?

Tercera película del director sueco Levan Akin, y por ahora, la más laureada. Según cuenta él mismo, el proceso hasta llegar a completarla no fue fácil. La temática LGTBI+ provocó que las compañías de danza a las que acudían en busca de bailarines profesionales para figuración les echaran a patadas. De igual modo, después de mucho esfuerzo, pudieron conseguir a un solo bailarín que les asesorara en las coreografías, aunque solo con la condición de que lo hiciera anónimamente. Sin duda, un reflejo inicial del posterior escándalo que iba a causar la película en una sociedad mayormente controlada por la Iglesia Ortodoxa.

¿Quién sale?

Lo crean o no, todos los actores que aparecen en el film son no profesionales (o, más bien, eran no profesionales). Esto es especialmente difícil de creer en el caso del protagonista, Levan Gelbakhiani, un joven proveniente del mundo de la danza contemporánea cuya interpretación le ha valido numerosas alegrías, incluyendo el premio al Mejor Actor en la SEMINCI y una nominación en la misma categoría en los European Film Awards, compitiendo con gigantes de la interpretación como Jean Dujardin o Antonio Banderas.


¿Qué es?

La honestidad y el compromiso político de "120 pulsaciones por minuto" emulados en el carisma y la volatilidad de los personajes dolanianos.

¿Qué ofrece?

Levan Akin, en la rueda de prensa de la SEMINCI del 2019, declaró que lo que le impulsó en primera instancia a querer llevar a cabo el proyecto, aun sabiendo las dificultades a las que se enfrentaba, fue un intento de desfile del Orgullo LGTBI en Georgia que acabó en una brutal agresión hacia los participantes en el año 2013. Consecuentemente, esta voluntad de denuncia pasa por el retrato singular, un arco narrativo de despertar sexual como tantos se han visto en los últimos años, pero visto siempre desde la perspectiva social. De este modo, Akin construye un discurso político, que parte de lo personal para establecer un marco colectivo que lleva unívocamente a una conclusión. Tal y como dice uno de los personajes: “En Georgia no hay futuro”.

Muy brillantemente, el director coloca dos tropos narrativos principales tratados a partir del protagonista, Merab. El primero es la danza georgiana, la pasión de Merab desde la infancia. Una vacante en el equipo principal de la Compañía Nacional de Danza de Georgia provocará el despertar de una ambición desmedida. El segundo es el enamoramiento de Merab del recién llegado a la compañía Irakli, cuya técnica impecable hará que se convierta en su principal rival. En este contexto, lo que propone Akin, al contrario de lo que sucede en otras películas de temática LGTBI, es establecer una contraposición de la relación opresor-oprimido sin pasar por la victimización del personaje. Este contraste, entonces, se da mediante una subyugación de los términos “masculinidad” y “feminidad” en la danza georgiana. Como dice el profesor de Merab en un momento del film, en la danza georgiana no hay cabida para la fragilidad, es masculinidad y pureza. De igual modo, se hace hincapié en que las personas alrededor del alumno consideran que es demasiado débil para esa disciplina. Es por ello el arco de personaje del protagonista pasa por un conflicto a nivel personal entre la ambición de llegar a ser bailarín profesional, lo cual pasa por un aumento de su virilidad, con la consiguiente mejoría que supone en su técnica, y el despertar sexual con Irakli, en una sociedad que, evidentemente, identifica la masculinidad con la heterosexualidad. 

Esta es precisamente el gran acierto de la película: su virtuosismo para poner en escena un pugna del personaje consigo mismo que, a su vez, es un reflejo del conservadurismo de la sociedad georgiana, y la opresión que ejerce sobre él. El espectador percibe el film como un relato crudo  porque las conductas reaccionarias que quiere retratar están definidas a partir de pinceladas sutiles, como el encorsetamiento que le supone al protagonista el ejercicio de la danza, al que tanto tiempo le ha dedicado, pero también contundentes y efectivas. Las largas sesiones de ensayo se convierten precisamente en el lugar donde conviven los dos conflictos, puesto que se combina la admiración por la gran técnica que posee Irakli, y la contemplación de esos cuerpos elásticos y robustos, lo cual forma el caldo de cultivo perfecto para que el viaje emocional de Merab tenga lugar. 

Se trata de un film real y humanista, donde la historia de amor carece por completo de la sensación de consumación plena de otras películas como “Call me by your name”. Todo lo contrario, deja paso a una suerte de mezcla entre extrañeza y deseo, una reacción ante lo inesperado propia de quien vive en una sociedad que no le permite conocerse a sí mismo en condiciones libres. Todos estos son los ingredientes de una obra profundamente conmovedora, un canto a la libertad y, sobre todo, un contundente manifiesto político.



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  • Avatar de robertp

    robertp

    Un placer de lectura; un placer de película